APRENDER A CONTAR HASTA 30…

Estaba sentado frente a mi computadora, esperando que aparezca el duende inspirador que me permitiera escribir algunas líneas para esta columna semanal de Oreja Parada.

 

Y me fueron apareciendo cual tropilla de caballos salvajes que escapaban del desidioso espacio de quietud y enrarecida pradera buscando no sabiendo qué, pero que sí sea algo distintos y más prometedor para su supervivencia.

 

Fue muy difícil poder enlazarlas y ponerlas en filas para el consumo de mis habituales lectores. Es que eran demasiadas ideas, a cuál más alocadas y con sentimientos encontrados entre unas y otras.

 

Pero dejé que salieran las ideas como fueran. Estoy con bronca y necesito desahogarme porque nuestros legisladores nacionales, y sus jefes, siguen creyendo que son los nuevos salvadores de nuestro país y nosotros unos simples ignorantes; actuales y futuros.

 

Ya hemos vivido, una política parecida de exterminio. Ahora con otras armas y no con fusiles y mordazas, llevada a cabo desde el mismo Estado. Ahora se utiliza las nuestras tecnologías y redes sociales para atontarnos y no dejarnos pensar, aunque nos duela.

 

La rebeldía es un pecado para este gobierno libertario. Porque para ello la libertad es sinónimo de sometimiento. Sometimiento que no permite pelear por mayores espacios, dentro de los estamentos de la educación como un faro luminoso, que iluminaba el camino para alcanzar nuestro destino de grandeza como país.

 

Hoy vemos con tristeza que, en lo que es una maniobra extorsiva de un gobierno libertario, encabezado por Javier Milei, supo utilizar y usar la ambición y el desprecio de algunos dirigentes políticos, gobernadores y legisladores nacionales, para aprobar un presupuesto 2026 signado por el mayor ajuste que los argentinos vamos a sufrir a través de esas herramientas que Milei supo conseguir, como lo dije, no por convencimiento, sino por la necesidad que tiene cara de hereje y, en algunos casos de verdaderos traidores o estafa al pueblo que los votó.

 

 Como dice el médico, cuando quiere saber como nadas de tus fuelles (pulmones): Diga 33…. Y ahora simplemente Milei llevó el acostumbrado ajuste, y ya le da el 3 y te dice DIGA si 30.

 

El número fatídico que nos va a robar la esperanza, el futuro y nos va a castigar, con la ignorancia. Porque al votar el artículo 30 del presupuesto de Milei, para 2026, estaremos condenando al desfinanciamiento de la educación, de la ciencia y la tecnología.

 

En el país que nos quiere legar, Milei y compañía, no hay lugar para los que quieren educarse y ser parte de la construcción de un país rico.

 

Solo tendrán ese privilegio apenas un 10 por ciento de la población; que con el privilegio que les dará las políticas económicas de este gobierno libertario, son los designados a ser los que van a dirigir este país que, por lo que ya estamos viendo, será de entrega y subordinación a los interesados foráneos que buscarán arrasar con nuestro patrimonio natural ya que no habrá ya resistencia por parte de la gran mayoría de los argentinos que, empobrecidos y marginados del desarrollo esperado, serán los que se van a sumar  al mundo de la ignorancia y a merced de la  explotación por parte de algunos pocos.

 

Pensar que todos esperábamos los cambios que fueran necesarios para poner en marcha una Argentina con futuro donde estén contenidos todos; y sin excluidos.

Pero sinceramente no se puede esperar construir un país en serio donde prima la insensibilidad y la ignorancia. Porque “La riqueza de las naciones está en el conocimiento de su pueblo”, decía el ministro salteño de economía, Roberto Dib Ashur. Y está en lo cierto.

 

Y lo más doloroso que, muchos que votaron ese presupuesto y en especial el artículo 30, son profesionales que tuvieron el privilegio y la oportunidad de estudiar y recibirse en una universidad pública estatal, gratuita y de calidad.

 

Y tampoco se entiende la actitud de algunos gobernadores, como el de Salta, Tucumán y Catamarca, por ejemplo; que mirando el presupuesto que ellos mandaron a sus diputados a votar a favor, se advierte un profundo desfinanciamiento en educación, ciencia y universidades, y que van a tener directa consecuencia para las provincias. Y entonces de dónde va a sacar los recursos las mismas para financiar el funcionamiento, mientras “la Nación fue delegando funciones a las provincias y quedándose con los recursos” (textual de Ashur).

 

En definitiva, algunos de nuestros legisladores, nos podría explicar ¿qué votaron en favor de los salteños? La derogación del artículo que garantizaba el 6% del PBI para educación, ciencia y cultura representa un retroceso histórico. O al menos nos podrían explicar de dónde vamos a sacar, los salteños, los recursos para financiar salarios docentes, infraestructura escolar, programas de formación y equipamiento.

 

Si como dice Milei, y aquellos que acompañan sus políticas de ajustes, eso es lo que el pueblo quiere. Entonces mejor me dedico a timbear la suerte y el futuro mío y de mis hijos y nietos.

 

Que me perdonen ellos, si solo aprendo a contar hasta 30.