¡Ay mi pobre Argentina, por qué nos matan la esperanza y el futuro!!!

Esta no es la Argentina que queremos y merecemos
Siendo que podemos vivir una Argentina distinta y no la de una Argentina del odio, el desencuentro, individualista. Quiero vivir en una Argentina distinta: donde seamos solidarios, comprometidos con el presente, pero pensando en el futuro donde estemos todos, y no unos pocos.
Acaso no tenemos todos, el derecho de vivir en una Argentina distinta, donde el trabajo sea una forma de vida y no la desocupación. O la posibilidad de soñar con un país distinto
donde imaginarnos un país de desarrollo y crecimiento.
Pobre Argentina; el de hoy no es el país que yo conocí. No es el país que soñé construir sin hambre, sin pobreza, miseria, gente rota sin esperanza.
Quiero un país, claramente definida como IDENTIDAD ARGENTINA, donde no haya argentinos de primera y de segunda. Quiero sí un país donde entremos todos, sin discriminación y con una verdadera política de inclusión.
No quiero que el poder esté al servicio de los ricos condenando, de una, a que la mayoría sean simples esclavos de la angurria y el desprecio por los que no gozan de los privilegios usurpados de una minoría depredadora y al servicio de los grandes intereses que no son la de la Argentina de todos.
Quiero que, sin nostalgia, volvamos a instalar el diálogo como forma rutinariamente inteligente, podamos unir a los argentinos en un proyecto común de vida. Que el diálogo y la concertación vuelva a ser la herramienta útil y necesaria para reducir los espacios de los fanatismos, y reducir, si, el nulo pensamiento crítico y la cerrazón.
Quiero esa Argentina que se construya con el esfuerzo y la reflexión, sin falsas alegorías y sí con más reflexión.
El odio y la violencia, que se pretende instaurar desde los más altos responsables de gobierno del país, está siendo cada vez más peligroso para la construcción de ese país que tanto estoy añorando.
Sé que juntos vamos a salir de este estado de depresión y desesperanza; pero para eso tenemos que participar más en la construcción social y política de la Argentina que nos merecemos.
Seamos generosos con nosotros mismo y solidarios con nuestros hermanos que tiene roto su corazón y su presente; Cuando queremos hemos sabido luchar con ganas y con fe para alcanzar tiempos de grandeza que vivió nuestra Argentina.
Yo no me voy a resignar a ser siempre el que espera que otros me den lo que necesito para vivir, y dignamente. Quiero ser parte de la construcción del futuro de esta generación de argentinos que, en la lucha por sus derechos, son capaces de devolver al país y a las futuras generaciones, la esperanza de un país más justo.
Somo un país con inmensas riquezas naturales; y más aún de un potencial humano que es posible alcanzar las metas que nos propongamos.
Argentina, estás apenas alicaída. Pero no estás vencida ni mucho menos. Levántate y camina, pero sin grietas ni mezquindades.






