Ya estamos en el receso escolar, en nuestra provincia, y  es bueno analizar y evaluar que significó esta  nueva experiencia de la enseñanza aprendizaje, en forma virtual, en tiempos de pandemia. Y para ello partimos desde un estudio realizado por la docente y economista Silvia Álvarez, en el marco de la materia Gestión de Recursos Humanos, del Instituto Superior 6005, sobre las “Experiencias Docentes en la Provincia de Salta durante la COVID-19”. Sobre 510 casos, en los 23 departamentos, el 95% de los docentes realizó sus tareas mediante  teletrabajo, interactuando con sus alumnos, padres y directivos. Y a lo último ponemos a consideración una breve reflexión sobre esta nueva experiencia de enseñanza- aprendizaje para los docentes.

 

Desde que comenzó el confinamiento por la pandemia, y a partir de que se suspendieron las clases presenciales,  en todos los niveles de la enseñanza, más del 95% de los docentes continuaron con algún tipo  de actividad remota, a través de distintas plataformas. Ningún docente, salvo raras excepciones,  dejó de trabajar; y la mayoría de los alumnos continuaron conectados. Esto de acuerdo a un estudio realizado por la docente y economista, Silvia Álvarez, que tuvo como objetivo “conocer las opiniones, percepciones y expectativas de los docentes sobre el trabajo llevado a cabo durante el período de cuarentena a raíz de la COVID-19”.

 

Para ello se tomó una muestra representativa de 510 casos, distribuidos en los 23 departamentos, abarcando a docentes de los niveles Inicial, Primario, Secundario y Superior no universitario, correspondientes a establecimientos de gestión estatal y privada y que tienen cargos frente a alumnos.

 

Según el informe, la investigación puso de relieve que la mayoría de los docentes demuestran gran voluntad de trabajo para continuar con el dictado de clases, demostrando gran nivel de compromiso con su profesión. Sin embargo, a pesar de los efectos positivos de la modalidad, que socialmente no pueden desatenderse y permitieron continuar con el acompañamiento pedagógico de alguna manera, el estudio reflejó los desajustes e inconvenientes que de manera individual o colectiva se han producido; sobre todo porque estuvieron relacionados, principalmente, con las deficiencias en tres recursos fundamentales, que dificultaron sus actividades:

 

  • buena calidad de conexión a internet,
  • equipos electrónicos adecuados para conexión actual y
  • capacitación en el uso de las herramientas informáticas básicas y de plataformas, para unificar criterios y poder brindar lo más equitativamente posible los contenidos de cada nivel.

 

Según se pudo observar, tras conocerse ese estudio (aunque ya los docentes y padres lo expresaron por distintos medios y redes sociales), estas fueron las principales condiciones contraproducentes que, para la mayoría de los docentes, hace que el esfuerzo y el trabajo realizado hasta ahora, no sea tan efectico  y productivo, como ellos y los mismos padres, manifestaron que esperaban.

 

Según ese mismo estudio, las herramientas que los docentes más utilizaron para el acompañamiento fue el video/audio por WhatsApp; alrededor del 78% recurrieron a ella mientras que el uso de plataformas como Google classroom, por ejemplo, el 30% la utilizo y el Zoom o Meet el 28%. El video/audio por WhatsApp es el elegido para que siga.

 

 Efecto positivo para el 50%

Al ser consultado sobre su experiencia en general en la cuarentena, más del 50% de los consultados consideró que tendrá un efecto positivo en la adquisición de habilidades para empezar a utilizar las TICs (Tecnologías de Información y Comunicación), mientras que el 32% solo un poco y casi el 8% opina que no; es decir, muestra cierta resistencia a la modalidad y a la adquisición de habilidades digitales.

 

Un aspecto que llama la atención en la investigación de este estudio, es que más del 40% expresa que al momento de retomar las clases presenciales quieren que todo vuelva a ser como antes, mientras que alrededor del 30% dice que no y el 30% restante solo un poco. ¿Será así?, se pregunta Álvarez. En cuanto a la intensidad que les significó el teletrabajo con respecto a las clases presenciales, más del 42% manifiesta que bastante más y el 40% mucho más. Solo el 14% dice que igual y el 8%, poca.

 

Una Reflexión

Hasta aquí lo que muestra  este informe. Sin embargo hay que agregar que el mismo pinta una parte de la realidad que viven los docentes ante esta nueva experiencia virtual que se les impuso como consecuencia de la pandemia. Muchos docentes se mostraron molestos por la sobrecarga que sufren con esta nueva experiencia virtual. Porque además de docentes (en su mayoría mujeres y madres) no consiguen espacio para vivir su propia vida de hogar. Deben estar pendientes, hasta casi 16 horas, cuando no más, con la presión de padres que,  a través de llamados o mensajes, y a cualquier hora, quieren respuestas a sus dudas o  devolución de las tareas.

 

Y según los docentes, los padres tampoco se acostumbran a esta nueva modalidad de enseñanza virtual o remota. No pueden entender que ahora debe estar más pendientes de las tareas que realizan sus hijos. Y además, muchas veces se  encuentran que  el espacio donde deben recibir las clases no es el adecuado, porque se distraen con otras tareas que no son las escolares. Y también que en muchos casos, los hermanos deben compartir un mismo celular, o una misma computadora, para poder recibir sus clases como debe ser.

 

Y por parte el docente, también tiene sus dificultades y momentos  de mucho estrés, cuando debe utilizar  el mismo aparato (celular o notebook), con sus hijos que a su vez deben atender a las clases que se les imparten.

 

Esta experiencia, que para muchos fue traumática, va  a ser  parte de una nueva  rutina que se va a ir instalando en el mundo de la educación formal. Claro que hay que comenzar por romper ciertas barreras culturales; reconocer, en muchos casos, que somos analfabetos digitales en muchos aspectos y casos. Y por sobre todo, los padres deben entender que, de ahora en más, la escuela entró a sus hogares para quedarse. Y no es que los docentes, o la escuela o colegio no estén haciendo su aporte en el proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que de ahora en más  las formas y los tiempos son otros. No son tan tradicionales, al ser virtuales. Tal vez ahora tendrán que convivir, cuando  sea posible, la enseñanza en forma remota con la presencial.

 

Por eso es que, en este  aspecto, de la nueva normalidad que le dicen, los gremios docentes juegan un papel importante, no solo en la lucha por preservar la calidad laboral de sus afiliados docentes, sino también en el aporte de capacitación para la alfabetización digital y manejo de distintas plataformas.

 

El COVID-19, cambió todo, y ya es hora de ser prácticos para buscar el lado positivo de cara al futuro de la educación de nuestros niños y jóvenes.