Me parece que no es una ley de lemas, primero y principal. Es una equivocación decir que lo es porque en realidad, lo que propone la ley, es una interna simultánea, digamos, con la general.

Asumimos, junto a mi equipo, esta responsabilidad en la comprensión de que se trata de un desafío enorme, especialmente en una provincia con una complejidad social y cultural tan rica como Salta.

El invitado se acomodó en la silla con su traje oscuro y corbata azul claro, miró a la anfitriona y le dijo, “Mire Mirta, cuando alguno que se sienta a comer se la pasa hablando de honestidad y moral, cuente los cubiertos.”

Nuestro gobernador, para asegurar su tercer mandato, ley de lemas mediante, está abriendo las puertas del infierno, para calentarse las manos.

Cuando amaneció la globalización, allá por los ‘80 del siglo XX, los estudiosos del fenómeno definían a ese tiempo como “el de la gran paradoja”. Pasaron las décadas, en el camino se produjo la Tercera Revolución Industrial que fue el Internet, y ahora palpamos por qué es una “gran paradoja”. Jamás la humanidad tuvo la interconexión mundial al alcance de la mano, pero a la vez, jamás, las personas estuvieron tan solas.

Hoy, Viernes Santo, recordamos la muerte de Jesucristo en la Cruz, que es la peor de las muertes. Muere torturado, vilipendiado, escarnecido.

En el debate público actual, la "reforma laboral" se presenta como la panacea para reactivar una industria que, según la UNINOR, atraviesa una emergencia terminal. Sin embargo, cuando se desglosan los datos del periodo 2024 - 2025, la realidad técnica desmiente el relato: el problema de la industria argentina no es de leyes, sino de una oferta desordenada y una demanda en retirada.

En tiempos de redes sociales, de inmediatez digital, de discursos vacíos donde el valor parece estar puesto casi exclusivamente en la imagen, necesitamos hacer una pausa para reflexionar sobre los hilos invisibles que sostienen nuestra identidad colectiva.

Hacia una respuesta estructural a la Crisis Productiva del Norte Grande.

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