Cuando la realidad supera la ficción

Cuando leí el informe que elaboró el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), que revela la crisis alimentaria en barrios de Salta Capital, me dije “no sé en qué mundo están viviendo nuestros gobernantes, que nos están pidiendo paciencia y confianza para que los acompañemos en esta loca política de ajuste que está llevando adelante “El Javo” MILEI.

 

¿Estarán viviendo una realidad paralela o una película de ficción?

 

La realidad cruda que nos pinta estas mediciones realizadas hace muy poco tiempo, nos están indicando que los gobernantes, tanto oficialistas como opositores, están transitando en un mundo de ficción o de fantasía, desconociendo o no queriendo ver la realidad de nuestros hermanos que van rumbo a un estado de total vulnerabilidad y de hasta de muerte.

 

Siguen cómodamente sentados en sus sillones de comando, queriendo manejar la situación de total comodidad, sin querer ensuciarse sus lujosas zapatilla o zapatos, yendo a los barrios para ver en primera persona cómo están viviendo nuestros hermanos salteños.

 

Sí, escuchamos a ministros y hasta al mismo gobernador Me da hasta ahicito” Sáenz”, quejarse de la falta de recurso porque la Nación no manda los recursos para atender las políticas en salud, educación, acción social, viviendas y de conectividad vial para desarrollar y comercial nuestra producción.

 

Sin embargo, nuestros legisladores nacionales (no hablamos de los de la Libertad Avanza porque sólo levantan la mano y después recién mira si es bueno o malo para los salteños), siempre están apoyando las políticas y los proyectos del ejecutivo nacional.

 

Nuestros legisladores nacionales están viviendo una ficción...o lo que es peor están viviendo en una “Nube de Pedo”, peor que los “Pedos de Buzo” que graficó El Javo” cuando decía como iba a crecer la economía con su plan de ajuste.

 

Pero más que seguir lamentándonos de lo mal que la estamos pasando los argentinos y los salteños, en particular, creo que es momento de parar la pelota y mirar a quién le damos a dar las oportunidades y con qué herramientas.

 

Porque, así como nos refleja la realidad cotidiana, de la gran mayoría de los argentinos, no tenemos futuro. Y no lo tenemos porque antes de ver la luz al final del túnel, ya vamos a estar muertos.

 

Porque no existirá plan que se pueda instrumentar sin recursos y sin políticas de contacto con el pueblo, que pueda salvar a los que sufren esta cruel realidad que supera cualquier ficción.