En 1984 Virginia Gamba escribe un libro titulado “El Peón de la Reina” (Sudamericana Editorial) donde hace un recorrido histórico de la situación de Malvinas y de cómo para esa época los británicos habían efectuado varias propuestas para resolver el asunto, soberanía incluida.

Pero la parte más interesante es lo que aparentemente pasó en los momentos previos y durante el conflicto, detectando acciones que fueron armando una escalada que terminó en drama.
Es que ambos gobiernos encontraron en Malvinas un argumento para salir de la encerrona moral y política en las que se encontraban.
Margaret Tatcher con huelgas y crisis interna por su modelo de reformas estructurales que llevaban a la pobreza y al cierre de empresas y, de este lado del atlántico Fortunato Galtieri enfrentaba el final de una dictadura ampliamente rechazada.
El esquema descripto explica como en cada evento puntual el adversario llevaba la discusión a puntos irreconciliables. Tal vez el caso más emblemático sea el del izamiento de una bandera argentina en el Puerto Leith por parte de unos obreros argentinos que estaban desarmando un establecimiento ballenero, que fuera reprimido por la Armada Británica y, ya con la Operación Rosario (la recuperación de Malvinas) en marcha, el 3 de abril se recuperan esas islas Georgias también.
En este proceso la intervención de los EEUU fue vital, ya que generaron en la dirigencia argentina la suposición de que favorecerían a la Argentina como “agradecimiento” por el alineamiento militar y la participación política/militar/represiva en Centro América.
El resto es cosa conocida.
¿Pero qué sucede hoy?
Retengamos los actores anteriores, Argentina, Gran Bretaña y los EEUU.
Javier Milei se encuentra ante un cuello de botella financiero. Su programa de gobierno necesita del ingreso de unos 20.000 millones de dólares por año para sostener el tipo de cambio (una especie de convertibilidad). En 2024 fue el FMI, en 2025 el Tesoro de los EEUU pero los del 2026 parecen más complicados. El sueño de Milei/Caputo es que Bessent vuelva a abrir la billetera, cosa que no parece muy claro.
En esto tenemos la Cadena Nacional del jueves 3 de septiembre que tenemos que leer bajo dos vertientes.
Lo primero es destacar la contradicción de esta nueva posición frente a todo lo que Milei ha esgrimido sobre el asunto y que nos permite entender porque se recluyó en la Quinta de Olivos.
Lo segundo es que nos tenemos que preguntar si este mensaje fue coordinado con la Embajada. Tiene demasiado contenido de política exterior como para pensar que lo escribió el canciller. Sobre todo, cuando está enfrentado con los diplomáticos de carrera.
Los jugadores muestran sus cartas cuando es el momento oportuno, no antes.
Trump efectúa esa declaración sobre Malvinas en el marco de cierto conflicto con el Reino Unido, supuestamente por el financiamiento de la OTAN, sin embargo, nunca las cosas son lo que son, y en política internacional tampoco.
En ese mismo momento se estaba gestando un conflicto en paralelo que le importaba mucho más a Trump. El gobierno laborista Andy Burnham venía preparando una condena al gobierno de Israel por la crisis en Cisjordania. Medidas que fueron anunciadas el jueves siguiente (8/sep) y que incluyeron la declaración de ilegalidad de nuevos asentamientos israelíes en esa región, la prohibición de venta de armas y material bélico a Israel en coordinación con Francia y Canadá entre otras cosas.
Este, y no Malvinas, era el verdadero conflicto en desarrollo.
Itamar Ben Gvir, ministro de seguridad de Israel emite un comunicado por X el 7 de septiembre
(https://www.infobae.com/resizer/v2/H47LJEY7UBD35A5RAUBEHIXJGE.png?auth=d449664fad3d96236472fec389528d30779dafd518bec5422076ed7e9245f39b&smart=true&width=992&height=992&quality=85 ) en el indicaba que era “hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado, que los británicos le roban violentamente al pueblo argentino.”
Ben Gvir reproducían prácticamente las declaraciones del Ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña respecto de Israel, colonos, ocupación ilegal de territorio extranjero.
No son coincidencias fortuitas.
Milei, nuevamente, nos metió a todos en la crisis entre Israel, Palestina y el Reino Unido, amenazando las inversiones británicas en Malvinas. Cosa que tendría que haber hacho durante los últimos 3 años.
¿Será que la ficha Malvinas se mueve como una pieza de intercambio ante la crisis de un gobierno en problemas?
¿Será que Milei habla de Malvinas porque así ayuda a Trump y a Netanyau? ¿A cambio de qué?
Nuevamente mueve el peón y, como en 1982, ¿seremos sacrificados?
Soberanía y economía están íntimamente vinculados. Pero no totalmente.
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