“JUAN SIN ROPA” o “JUAN DE LA CALLE”

Ambos nombres reflejan una realidad que viven, en primera persona, la gran mayoría de los argentinos.

 

Al igual que en el poema de Rafael Obligado, donde Juan Sin Ropa vence a Santos Vega mediante el "grito del progreso", hoy se aplica a la irrupción de nuevas tecnologías e ideologías que desafían las estructuras clásicas del país. Representa esa fuerza externa o "forastera" (como la inteligencia artificial o los nuevos modelos económicos) que llega para desplazar lo que antes se consideraba invencible o sagrado.

 

el nombre simboliza al trabajador que, partiendo de la nada ("sin ropa"), se organiza ante las crisis. En el contexto contemporáneo, se asocia con:

 

La resiliencia ante la crisis: El ciudadano que debe reinventarse frente a la precariedad económica. Y muchos de ellos ingresan al mundo indigno de personas en situación de calle.

 

Conflictos laborales: La tensión permanente entre el capital y el trabajo un tema que sigue definiendo la historia social argentina y hoy día con mayor virulencia

 

Este gobierno de Milei, viene a "romper" el orden establecido, con un proyecto de país que va en contra de la verdadera identidad nacional.

 

Sin dudas, hay que reconocerlo, estamos en tiempos de cambios y punto de inflexión para un “nuevo orden” que, a la vista de lo que vemos, ya estamos viendo las consecuencias, con las políticas de ajuste económico y extorción política que lleva adelante el gobierno de Javier Milei.

 

Algunos argentinos están como adormecidos ya que no reaccionan ante un ajuste que, a todas luces, no cambia ni mejorar la condición social, cultural y económica de la mayoría de los argentinos. Miran, con total indiferencia, como todo este esfuerzo que están haciendo, acompañando el ajuste, no tiene un futuro para la gran mayoría de los argentinos, sino claramente para un número muy privilegiado de los más de 48 millones de argentinos.

 

Porque las políticas de ajuste no están cambiando para el bien de todos, sino en beneficio de unos pocos. Y con ese cuento de “combatir la casta”… que “la casta es la que deben hacer el verdadero ajuste”, estamos viendo que todo sigue igual que antes.

 

La casta sigue tan viva y mejor que nunca. Al contrario, los trabajadores, los estudiantes, los jubilados, los discapacitados y la industria y la producción nacional, son los que están sufriendo los efectos del ajuste.

 

Y a eso le agreguemos la quita de derechos, la falta de respeto por la constitución y las leyes por parte del gobierno nacional.

 

Estamos como dice el dicho: “como vinimos de España”, sin ropa y en la calle.

 

¿Eso es lo que queremos para nosotros y nuestros hijos o nietos? Un país para pocos y seguir en la lucha de la desesperación de mucho para poder llevar el pan a sus hogares.

 

Por ahora, lo único que vemos es pan y circo para todos, pero los beneficios del ajuste lo tienen apenas unos pocos y de eso pocos, la mayoría son extranjeros.