Un retroceso para los trabajadores…Un punto de inflexión para el país

Con la media sanción de la “reforma Laboral” propuesta por el gobierno de Javier Milei, se abren varias de reflexión y de reconocimiento de una realidad que, beneficia a algunos y perjudica a muchos.
Como dijo alguien, al comentar el voto final de la Cámara de Senadores, aprobando la media sanción de esa ley, mal llamada de modernización laboral, “La rosca la ganó a la movilización”. Una multitudinaria movilización de trabajadores frente a la Plaza de los Dos Congreso, y a lo largo y ancho del país.
Tal vez la estrategia de los gremios, diciendo que estaban en contra de la reforma de Milei, no fue la más adecuada. O tal vez no supieron convencer y explicar, al conjunto de la sociedad, que, si bien era necesario la reforma de muchos aspectos del mundo laboral, habría que demostrar que el debate y las propuestas de reformas, debieran ser con un sentid de pertenencia a lo que necesita el país, sus trabajadores, y sin resquicios de luchas partidarias mezquinas y acotadas.
Aún las derrotas, tendríamos que aprender a mirarnos y pensar por qué llegamos a donde llegamos, y en qué hemos fallados, en la representatividad de los trabajadores, y en qué tenemos que cambiar.
Hace tiempo que, desde este espacio de opinión, venimos hablando en la necesidad de cambio en las relaciones laborales, haciendo realidad la consigna de desarrollo y crecimiento del país, uniendo las fuerzas del trabajo capital de inversión y capital de los recursos humanos, los trabajadores.
Con esta ley de “reforma laboral”, no sólo se cambian las reglas para llevar al trabajador a la categoría de esclavos, prácticamente, sino que, además, se impone un modelo económico que necesita contar con una precariedad laboral para beneficiar, no tanto a los empresarios locales o Pymes, o pequeños productores sino a los grandes empresarios. Concentrar la riqueza nacional en pocas manos, sobre todas extranjeras, que vienen por todo.
Y lo peor de todo, es que estos cambios que propone al gobierno libertario, cuentan con la fuerza de “LA ROSCA” con la propia “CASTA” que dijo llegar a combatir, y a espalda de la gran mayoría de los argentinos. Argentinos que sufre en silencio los ajustes de este gobierno nacional. Ajuste que tiene la complicidad, de los gobiernos provinciales que son los que le siguen dando el apoyo institucional, en el Congreso, sin el cual no pueden dar respuestas a sus ciudadanos, porque por un nefasto mecanismo extorsivo, va ahogando a las provincias con los recursos financieros que le son propias. Para mejor, promete y no cumple.
Pero como dijimos en un pasaje de esta columna, todo esto lo estamos viviendo por algo que no hicimos bien. O lo peor estuvimos viviendo en una “nube de pedo” (peor que la del buzo), porque preferimos seguir acumulando espacios de poder sentados detrás de un escritorio, sin saber ni importarnos lo que necesitaba y quería nuestros trabajadores y conciudadanos.
En esta discusión por los derechos de los trabajadores, el saldo a favor de ellos es más que pobre. Porque se sigue avanzando con la quita de derechos, pero si nos conformamos con la continuidad de los aportes de los trabajadores hacia los sindicatos y a las obras sociales (esto último con muy buen criterio porque hace a la misma salud pública hoy desfinanciada desde el estado nacional).
Pero no se discutió a fondo de cómo va a funcional con la quita de las negociaciones por ultraactivad. No se discutió en ningún momento el funcionamiento institucional de los sindicatos con reducción de mandatos y la integración de la minoría en el gobierno de un gremio. Si es posible o No.
Aunque a algunos no les guste que lo diga, hay que hacer un cambio profundo en la dirigencia gremial, con jóvenes que acompañe, con responsabilidad y comprensión, los nuevos desafíos laborales que hoy nos abruman por la velocidad y cantidad de opciones que se presentan en el mundo del trabajo.
Y para alcanzar la verdadera representatividad de los trabajadores, los trabajadores y la misma sociedad, están pidiendo que hay que cambiar, no solo de figuritas, sino de modelos de conducción que invite a una mayor participación de los trabajadores y se involucren en la vida institucional y accionar de los sindicatos con sentido de pertenencia al mismo. Que tenga sentido cumplir una actitud de servicio en beneficio de todos los compañeros y no de uno o dos.
Los desafíos están dados. Ahora viene seguir en la lucha, buscar nuevos caminos de diálogos y concertación. Y sobre todo de UNIDAD, en la concepción como en la acción.
“Con toda sinceridad, no necesitamos hacer una autocrítica de nuestro accionar como dirigente. Tenemos que asumir nuestros errores, dar un paso al costado de ser necesario y dar cabida a sangre nueva que lleve adelante las banderas del trabajo digno sin concepciones” decía un viejo dirigente






