Cuando la ley es regresiva, atenta contra la estructura social de un país

 

“El paro general convocado por la CGT no es un capricho corporativo ni una resistencia irracional al cambio. Es la expresión visible de un conflicto mucho más profundo: el choque entre dos modelos de sociedad y dos concepciones antagónicas del desarrollo. La reforma laboral impulsada por el gobierno se presenta como una herramienta de modernización, pero en realidad funciona como un mecanismo clásico de ajuste regresivo en una economía periférica.” (Ezequiel  Frondizi)

 

En un clima de ajustes, despidos, cierres de fábricas, diputados dio media sanción al proyecto de ley de “Modernización laboral”, que propuso el gobierno libertario de Javier Milei, para ser aprobado en un tiempo más que exprés, como que algunos no terminaron de leer el proyecto entero, y hasta hubo un a práctica de la viveza criolla, al poner el repudiado, (por la gran mayoría de la sociedad) del artículo 44. Como dijera en algunos de mis programas de radio o tv, estamos queriendo cambiar la historia de la Argentina, de un plumazo y por ese apuro por ser artífices del cambio de la historia, y héroes de la modernidad de nuestro país, quieren volver, en este caso en particular, a la Argentina del siglo 19.

 

La CGT utilizó sus herramientas, como la movilización y hasta un paro general por 24 horas, pero eso no fue suficiente para frenar el ímpetu de una política que nos quiere vender que la “reforma” laboral será la panacea de mayor empleo y crecimiento del país. Pero me extraña que los legisladores, que son los que nos representan fueron dando muestra de las pocas luces para debatir la verdadera transformación del país, que no se hace sino con proyectos de producción y trabajo. Pero en cambio, envueltos en la rosca palaciega (para ver qué me da Milei, en recursos que le son propios de las provincias y no tanto de la nación) se olvidaron del pueblo que está sufriendo los efectos devastadores del ajuste, sumergiendo a la gran mayoría de los argentinos en la pobreza, la desesperanza y sin horizontes posibles cuando lo único que están conociendo es el cierre de las fuentes laborales.

 

Lo cierto que, mientras los trabajadores aún no han tomado conciencia de lo que puede significar esta “reforma laboral” de Milei; donde además de quitar derechos, insiste en llevar adelante su política de achicar la torta de los recursos de la nación, a la gran mayoría de los argentinos, para beneficiar a unos pocos que se van a quedar con todo: nuestros sueños, nuestros recursos naturales y a la libertad de ser parte de la construcción del país que queremos y que sea para todos.

 

Pero parece que la suerte, en este primer round, está echada. Pero la fuerza activa del trabajo y el trabajador, no se da por vencido. Seguirán en la lucha como nuestros padres y abuelos.

 

Pero de seguro que tenemos que cambiar de estrategia.  El cambio es necesario y es bueno si apunta a dignificar a la persona y sus derechos.  Y creo que el pueblo argentino tiene la suficiente fuerza moral como para superar estos ajustes que se nos quieren imponer, y lucharemos con las armas modernas de la persuasión y las consignas de una Patria grande para todos.

 

Si hay que dar pelea en la justicia, se irá. Pero seguro que vamos a reconquistar lo que nos quitaron.

 

Pero para eso no solo hay que frenar una reforma regresiva, como la que nos propone Milei, sino esta es la oportunidad de replantear el pacto social. La resistencia es condición necesaria, pero no suficiente.

 

De ahí que para defender lo que es nuestro, necesitamos nuevas estrategias que supere lo corporativo y se apuntale en la justicia social.