Modo electoral - ¿y gobernar para el pueblo cuándo?

Parece que pensar en que nos unamos en un mismo proyecto para gobernar para todos es una fantasía que no está en la cabeza de nuestros dirigentes políticos y gobernantes.
Hay miles de trabajadores que fueron engrosando, a lo largo de estos dos años, al mundo de los desocupados o de la marginalidad, y mientras tanto los gobernante y dirigentes políticos solo están pensando, y actúa en consecuencia, en qué cargo van a conseguir; si es por medio de la reelección o simplemente ser electos en un cargo que, hasta ahora, no han mostrado claramente para qué.
Lo que sí es claro hacia dónde va y qué quiere hacer con el país es “Javo” Milei. Está visto que no quiere sino un país de pobres (mucho pobres) y con pocos ricos. Qué estos sean los grandes beneficiados de la inmensa riqueza que tiene nuestro país; pero siempre en desmedro de la gran mayoría . Y lo está logrando con este ajuste feroz que está llevando a cabo, a costa de mayores cargas impositivas para los trabajadores y trabajadoras, y mayores excepciones y beneficios impositivos para ese 5% de argentinos que viven con el 80% de la riqueza nacional.
El “Javo” está convencido que con el voto de confianza que le dieron las urnas, le da derechos a pisotear la constitución y las leyes y las instituciones. Les da derecho a pisotear las leyes que aprobara el congreso de la Nación, como fueron, por casos, las leyes de financiamiento de las universidades; de discapacidad, burlándose de su estado (diciéndoles mogólicos); de emergencia sanitaria; o el maltrato permanente a nuestros jubilados.
Tan convencido está de que eso es lo que quiere el pueblo, que se da el lujo (con su política de tierra arrasada) de cerrar fábricas; de pisar el salario de los trabajadores y hundir a la gran mayoría de los argentinos en la pobreza, que tiene que endeudarse cada vez más porque no les alcanza para llega a fin de mes y no puede pagar los gastos esenciales para mantener a sus familias.
Él tiene un proyecto que es claro. Y como decía Menen, en los noventa, que no nos iba a defraudar y terminó rematando el país con miles y miles de desocupados y un país empobrecido; el “Javo” va por la entrega, sin ponerse colorado, de la soberanía de Argentina, su patrimonio y un pueblo totalmente domesticado para lo que vendrá; que no es otra cosa que un país colonial, con la entrega sin valor agregado, de los recursos naturales que necesitan las grandes potencias. ¿Y los argentinos? ¡Bien gracias!
Y para ello está contando, también, con la complicidad (extorsión de por medio) con los recursos que son de las propias provincias. Aceptando nuestros gobiernos provinciales acompañar este proyecto del “Javo”, que más allá de algunas “chirolas” que les tira como salvavidas de plomo, no cumple con lo que promete y las provincias tienen que hacerse cargo de lo que la Nación, por no enviar, en caso de Salta, más de 700 mil millones de pesos para atender educación y una cifra igualmente millonaria para atender la salud.
Aun así, siguen apoyándolo, enamorándose de su prédica de moral y transparencia estatal... pero con la bragueta abierta. Y pruebas hay suficiente que el gobierno del “Javo” no vino a combatir la “casta “y el “choreo”, sino a apropiarse del Estado para hacer lo mismo que los otros o peor.
Y con los insultos, a la oposición y a todos aquellos que no están de acuerdo con estas políticas, que llevan adelante, no busca conciliar, dialogar para construir un país entre todo y para todos, estamos alimentando la grieta que tanto hemos criticados pero que aún seguimos entrampados.
Yo les digo que ellos, los libertarios, en Salta viene por todo y por todos. Y si el gobierno provincial piensa que pueden salvar la ropa con un acuerdo con el “Javo”, les digo que se olviden. No lo va a cumplir.
Los libertarios salteños ya lo están demostrando, con sus dichos, sus proyectos de privatizar todo, como suprimir el boleto gratuito para estudiantes para nombrar uno. Y no me imagino por qué más irán en caso de que la senadora “Orozco” llegue a la gobernación.
Entonces a qué esperamos para unir fuerzas para ello no suceda. Creo que llegó la hora de dejar de lado las diferencias mezquinas que solo responde a intereses personales más que del pueblo.
Estoy convencido que, si nos unimos todos aquellos que buscamos el bienestar de todos los salteños, vamos a salir de esta situación de crisis total que vivimos.
No sigamos con ese slogan amigo -enemigo.
Bajemos un cambio en las agresiones y pongamos la razón al servicio de Salta y su gente.






