Cómo construir una provincia con crecimiento económico, inclusión social y oportunidades para todos los salteños

La desigualdad en Salta ha venido creciendo sin pausa y tenemos que dar vuelta esta situación.

 

Esto lastima al corazón, pero también la razón.

 

El desarrollo no puede medirse solamente en números.

 

Una provincia verdaderamente desarrollada es aquella donde las oportunidades llegan a cada persona y a cada región.

 

ATRASO

 

En muchas partes de la provincia, acceder a los servicios básicos como educación, salud, electricidad o agua potable, es muy difícil si no imposible.

 

Esas poblaciones tienen una desventaja enorme frente a los desafíos de la sociedad moderna.

 

Naturalizar esa realidad sería aceptar algo perturbador:

 

que existen salteños de primera y de segunda.

 

Y ese no puede ser el destino de nuestra provincia.

 

El desarrollo económico solo tiene sentido si mejora la vida de las personas.

 

Cuando el crecimiento se concentra en pocos sectores o territorios, se produce lo contrario: desigualdad.

 

DESARROLLO

 

Un proyecto serio de desarrollo construirá una sociedad más integrada, donde el crecimiento económico vaya acompañado de políticas que reduzcan las brechas sociales y territoriales.

 

Una provincia que quiere progresar necesita garantizar condiciones mínimas de dignidad para todos sus habitantes: educación de calidad, acceso a servicios básicos, infraestructura social y oportunidades reales de trabajo.

 

Para eso tenemos que reconocer el enorme capital social que existe en Salta.

 

En toda la provincia, organizaciones comunitarias, cooperativas, asociaciones civiles y redes barriales trabajan todos los días sosteniendo a sus comunidades.

 

Cada una de estas organizaciones conoce perfectamente los problemas y desafíos que enfrentan en su lugar.

 

Ese tejido social es uno de los activos más importantes que tenemos.

 

El desafío del desarrollo no es reemplazar ese esfuerzo, sino articularlo con políticas públicas inteligentes y con un sector productivo dinámico, para que el crecimiento económico llegue a todos los rincones de la provincia.

 

Para ir del atraso actual al desarrollo buscado, tenemos que convocar a todos los agentes, sociales, económicos y políticos en un debate que ponga primero al pueblo.

 

Porque el verdadero progreso de una sociedad se mide de una forma muy simple:

 

cómo viven las personas que la habitan.

 

Una Salta desarrollada no será aquella que solo produzca más.

 

Será aquella donde cada niño tenga oportunidades, cada familia tenga acceso a servicios básicos y cada comunidad pueda construir su propio futuro.

 

Construir una Salta solidaria no es un discurso.

 

Es una decisión política.

 

Y es una condición imprescindible para que el desarrollo de nuestra provincia sea real, sostenible y duradero.

 

Porque al final del camino hay una verdad que no cambia: una provincia crece de verdad cuando el desarrollo llega a todos.