Hacia una respuesta estructural a la Crisis Productiva del Norte Grande.

- EL DIAGNÓSTICO: La "Emergencia Industrial" no es un problema de leyes. Ante la reciente advertencia de la UNINOR sobre la crisis productiva, los datos nacionales (2024-2025) confirman que el empleo no está "atado" por la ley laboral, sino por la actividad:
- La prueba del 2024: Entre julio y diciembre de 2024, la industria nacional creció y el empleo privado registrado subió un 12,8%. Esto ocurrió sin cambios normativos.
- La caída de 2025: El actual "goteo negativo" (IPI en 116,3 puntos) explica la falta de vacantes. El empresario no deja de contratar por "miedo al juicio", sino por falta de pedidos.
- Idea Fuerza: El empleo en Argentina es reactivo: crece cuando hay ventas y cae cuando el mercado interno se apaga. La reforma laboral es una respuesta legal a un problema puramente económico.
- EL TECHO DE CRISTAL: El límite está en la máquina, no en el contrato
La "capacidad instalada" es el verdadero indicador que los industriales de Salta deben mirar para entender por qué la reforma laboral será inocua en el corto plazo:
- Sectores al límite (Refinación - 87,1%): Aquí el problema es de inversión. No se puede contratar más gente si no se amplía la planta.
- Sectores paralizados (Automotriz/Metalmecánica - 31,2%): Con el 70% de la capacidad ociosa, el costo de despido es una preocupación secundaria frente al costo fijo de una planta parada.
- Idea Fuerza: Ninguna flexibilización creará puestos de trabajo en sectores que hoy operan al 30% de su capacidad por falta de demanda.
- LA FLEXIBILIDAD YA EXISTE: El riesgo de "legalizar la precariedad" El argumento de la "rigidez" choca con la realidad estadística de las provincias:
- Dato Crítico: La informalidad laboral ya alcanzó el 42,6% (EPH-INDEC).
- Realidad: Casi la mitad del mercado ya opera bajo una flexibilidad absoluta (y precaria). Si la flexibilización fuera la llave del crecimiento, ese 42% ya habría salvado a la industria argentina.
- Idea Fuerza: La reforma laboral solo busca institucionalizar una precariedad que ya fracasó en generar desarrollo. Salta necesita competitividad sistémica (fletes, energía, crédito), no solo abaratamiento del despido.
PROPUESTAS PARA LA MESA TÉCNICA:
1.Priorizar la Agenda de Inversión: Desplazar el foco de la "indemnización" hacia incentivos para la renovación de bienes de capital (el techo del 87%).
2.Emergencia por Demanda: Vincular la sostenibilidad del empleo a la recuperación del mercado interno, tal como lo pidieron los industriales en el documento de UNINOR.
3.Compensación de Asimetrías: Exigir medidas que reduzcan los costos de producción reales en el NOA, que son los que verdaderamente "funden" a la PyME, más allá del riesgo jurídico
(*) IPyPP Salta (Instituto Pensamiento y Políticas Salta)- Pellegrini 1090- Cel. 387 210 0501
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Como sustento de tales afirmaciones del presente artículo ponemos a consideración el anexo de un estudio anterior desarrollado por el IPyPP
Cuadro 1. De elaboración propia. Fuente Indec - Índice de Producción Manufacturera -
La industria argentina atravesó un ciclo de 'V' invertida entre 2024 y 2025".
Año 2024: Fue un año de fuerte contracción inicial. El índice comenzó en 113,6 (enero) y, tras tocar un piso en junio (111,8), mostró una recuperación hacia el cierre del año, terminando diciembre en 123,7.
Año 2025: El año mostró una dinámica de "serrucho" o estancamiento con tendencia a la baja. Empezó en 121,0 (enero) y terminó diciembre en 116,3.
El Ciclo 2024: La industria tocó fondo en el segundo trimestre (T2) de 2024. A partir de allí, tuvo una recuperación muy agresiva en el segundo semestre, impulsada principalmente por el salto de julio y agosto.
El Desgaste de 2025: A diferencia de 2024, el 2025 muestra una tendencia de goteo negativo. Empezó en un nivel alto (heredado del cierre de 2024) pero fue perdiendo fuerza trimestre a trimestre, terminando el T4 2025 un 5,1% por debajo del pico alcanzado un año atrás (T4 2024).
Recuperación 2º Semestre 2024: Luego de un primer semestre muy malo, la industria creció consistentemente entre julio y diciembre de 2024.
Meseta y Caída en 2025: Durante casi todo el 2025, la industria no logró sostener los niveles del cierre de 2024. Hubo meses de caída fuerte (como marzo -4,6% y julio -2,6%).
Cuadro 2. De elaboración propia. Fuente Indec - Índice de Producción Manufacturera -
El Desarrollo: ¿Quiénes empujan y quiénes frenan? (Capacidad Instalada)
Recuperación despareja; Industria fragmentada".
Punto clave: mientras sectores como Refinación (87,1%) y Alimentos (63,6%) están trabajando a ritmo fuerte, el bloque Automotriz (31,2%) y Metalmecánico tienen las máquinas paradas.
Cuadro 3. De elaboración propia. Fuente Indec - Índice de Producción Manufacturera -
Esto explica por qué el índice IPI (Cuadro 1) se "amesetó" en 2025. Los sectores que podían crecer ya llegaron a su techo, y los que tienen margen (automotriz) no tienen demanda.
Matriz de Correlación: Capacidad Instalada y Perspectivas de Generación de Empleo.
|
Sector |
Capacidad |
Probabilidad de Crear Empleo |
Razón Estadística |
|
Refinación |
87,10% |
Baja |
Saturación técnica. |
|
Alimentos |
63,60% |
Alta |
Sector intensivo en mano de obra con margen de uso. |
|
Metalmecánica |
38,90% |
Muy Baja |
Exceso de capacidad ociosa. |
|
Automotriz |
31,20% |
Crítica |
Riesgo de mayor destrucción de puestos. |
Tabla de elaboración propia. Fuente Indec - Índice de Producción Manufacturera –
|
Categoría Sectorial |
Capacidad Actual |
Dinámica de Creación de Empleo |
|
Sectores de Capital Intensivo (Refinación, Químicos) |
87,1% - 58,6% |
Baja / Inelástica |
|
Sectores de Mano de Obra Intensiva (Alimentos, Textiles) |
63,6% - 35,2% |
Alta / Elástica |
|
Sectores en Crisis (Automotriz, Metalmecánica) |
31,2% - 38,9% |
Nula / Negativa |
Dinámica de Rotación Laboral: Índices de Creación y Destrucción Bruta de Empleo.
Podemos dividir los sectores en tres grupos según su capacidad de generar empleo en el corto plazo:
Grupo A: Los "Llenos" (Refinación de petróleo - 87,1%)
Situación: Están casi al tope.
Impacto en Empleo: Tienen poco margen para crecer sin invertir en nuevas plantas. Aquí la creación de empleo suele ser baja o nula porque ya operan a capacidad plena.
Grupo B: El Motor Estable (Alimentos y Bebidas - 63,6%, Químicos - 58,6%)
Situación: Están en el "punto dulce" de la industria.
Impacto en Empleo: Son los que más traccionan el índice de Creación Bruta. Tienen margen para sumar turnos de trabajo (más gente) antes de necesitar comprar máquinas nuevas.
Grupo C: El Gigante Dormido (Automotriz - 31,2%, Textiles - 35,2%)
Situación: Tienen casi el 70% de sus máquinas paradas.
Impacto en Empleo: Aquí es donde se explica la alta Destrucción de empleo. Hasta que estos sectores no suban su capacidad al menos al 50%, no verás creación de empleo genuina, solo reemplazos por rotación
El Nudo: El impacto en el Mercado Laboral (IPI vs. Rotación)
Cuadro 4. De elaboración propia. Fuente Indec - Índice de Producción Manufacturera y SIPA
Sincronía y Divergencia (IPI vs. Rotación)
- La Fase de "Congelamiento" (Primer Semestre 2024)
Observación: Entre enero y junio de 2024, ambas líneas caen, pero la Rotación (roja) lo hace de forma mucho más violenta, tocando un piso de 70 puntos en junio.
Mientras la producción (IPI) bajaba por la caída del consumo, las empresas entraron en modo "supervivencia". No solo dejaron de contratar, sino que el mercado se estancó: la gente no renunciaba por miedo y las empresas no cubrían vacantes. El nivel 70 indica un mercado laboral paralizado.
- La Reactivación con "Efecto Látigo" (Segundo Semestre 2024)
Observación: A partir de julio, el IPI inicia una subida sostenida. La Rotación lo acompaña, pero con mucha volatilidad (picos y valles).
Cuando la producción empezó a repuntar, las empresas no salieron a contratar inmediatamente de forma masiva. Primero usaron la capacidad ociosa de sus máquinas y, recién cuando el IPI consolidó su subida hacia finales de año, la rotación volvió a niveles cercanos a 100.
- El Nuevo Escenario 2025: Dinámica sin Crecimiento
Observación: En 2025, el IPI, empieza a mostrar una tendencia levemente bajista o de "serrucho". Sin embargo, la Rotación se mantiene en niveles altos, incluso tocando un pico de 105 en marzo.
Tasas Principales (EPH-INDEC)
|
Indicador |
T1 2024 |
T2 2024 |
T3 2024 |
T4 2024 |
T1 2025 |
T2 2025 |
|
Actividad |
48 |
48,5 |
48,3 |
48,8 |
48,2 |
48,1 |
|
Empleo |
44,3 |
44,8 |
45 |
45,7 |
44,4 |
44,5 |
|
Desocupación Abierta |
7,7 |
7,6 |
6,9 |
6,4 |
7,9 |
7,6 |
|
Ocupados demandantes |
16 |
16 |
17,6 |
16,6 |
16,1 |
17,1 |
|
Subocupación |
10,2 |
11,8 |
11,4 |
11,3 |
10 |
11,6 |
Tabla de elaboración propia. Fuente Indec - EPH -
Punto clave: La desocupación bajó en 2024 (del 7,7% al 6,4%), pero rebotó con fuerza en el T1 2025 (7,9%).
A pesar de que la industria estaba en niveles bajos, el mercado laboral mostró una resiliencia estadística durante 2024. La tasa de Desocupación bajó sistemáticamente trimestre a trimestre, pasando de un 7,7% en marzo a un piso de 6,4% en diciembre.
Este descenso no fue necesariamente por una mejora en la calidad del empleo, sino por un aumento en la Tasa de Empleo (45,7%). Sin embargo, la Subocupación se mantuvo alta (llegando al 11,8% en el segundo trimestre), lo que sugiere que mucha gente tomó trabajos de pocas horas para compensar la caída de ingresos.
El "Efecto Rebote" Negativo (T1 2025)
Al iniciar el 2025, la tendencia se quebró bruscamente. En solo tres meses, la desocupación saltó del 6,4% al 7,9%.
El "Efecto Rebote" Negativo (T1 2025)
Al iniciar el 2025, la tendencia se quebró bruscamente. En solo tres meses, la desocupación saltó del 6,4% al 7,9%.
Fue el trimestre de mayor tensión: cayó la Actividad (48,2%) y cayó el Empleo (44,4%). Esto indica que hubo personas que perdieron su trabajo y, simultáneamente, otras que dejaron de buscarlo (efecto desánimo).
Este es el dato más importante. Sugiere que el mercado laboral recuperó su "gimnasia". Aunque la industria no esté batiendo récords de producción, el flujo de trabajadores (altas y bajas) se normalizó. Ya no hay miedo a moverse, pero la falta de crecimiento del IPI impide que esa rotación se convierta en una creación neta de empleo explosiva.
El gráfico demuestra que la dinámica laboral (Rotación) es altamente sensible a la actividad industrial (IPI). El mercado necesitó que el IPI se estabilizara por encima de los 105 puntos para recuperar su ritmo normal de funcionamiento. En 2025, la rotación se mantiene activa, pero el 'techo' que muestra el IPI limita la posibilidad de generar nuevos puestos de trabajo genuinos."
Inversión de la Tendencia:
Al inicio de 2024, la destrucción era el motor dominante (el índice 100 de destrucción representaba a 314.747 puestos perdidos frente a solo 241.291 creados).
Sin embargo, a partir del 4° trimestre de 2024, el índice de creación supera por primera vez al de destrucción en términos de evolución, logrando un saldo neto positivo por primera vez en el año.
Cuadro 5. Elaboración propia. Fuente en base a datos de SIPA.
Dinamismo de la Creación:
El índice de creación bruta muestra un crecimiento sostenido, cerrando el 2° trimestre de 2025 un 12,8% arriba de los niveles de inicio de 2024.
Contracción de la Destrucción:
Es notable la caída en el índice de destrucción bruta, que llegó a tocar un piso en el 4° trim de 2024 (20,7% menos destrucción que al inicio del año). Aunque repuntó levemente en 2025, se mantiene significativamente por debajo de los niveles críticos de principios de 2024.
El período 2024/2025 muestra una transición de un escenario de crisis laboral fuerte (alta destrucción y baja creación) hacia un escenario de estabilización con leve crecimiento, donde la creación de empleo recuperó dinamismo y la destrucción se amesetó en niveles más bajos.
Creación vs. Destrucción. 1Trimestre 2024/2Trimestre 2025
|
Período |
Índice Creación Bruta |
Índice Destrucción Bruta |
|
1° trim 2024 |
100 |
100 |
|
2° trim 2024 |
98,2 |
94,1 |
|
3° trim 2024 |
105,3 |
83,1 |
|
4° trim 2024 |
114,6 |
79,3 |
|
1° trim 2025 |
106,8 |
81,4 |
|
2° trim 2025 |
112,8 |
85,9 |
Tabla de elaboración propia. Fuente en base a datos del SIPA
|
Indicador |
Relación con la Industria |
Significado en el Periodo (24/25) |
|
Destrucción Bruta |
Reacción Inmediata |
Fue el motor del primer semestre 2024 (Efecto recesivo). |
|
Creación Bruta |
Reacción Rezagada |
Necesitó que el IPI subiera 6 meses para reaccionar (Efecto recuperación). |
|
Indicador |
Relación con la Industria |
Significado en tu Periodo (24/25) |
|
Destrucción Bruta |
Reacción Inmediata |
Fue el motor del primer semestre 2024 (Efecto recesivo). |
|
Creación Bruta |
Reacción Rezagada |
Necesitó que el IPI subiera 6 meses para reaccionar (Efecto recuperación). |
|
Rotación |
El "Termómetro" |
Midió el nivel de confianza; cuando bajó de 100, el mercado se paralizó por miedo. |
Tabla de elaboración propia. Fuente en base a datos del SIPA
La Rotación funciona como un multiplicador. En el 4T 2024, una rotación creciente permitió que la Creación de Empleo fuera eficiente. En 2025, la rotación sigue alta pero perdió 'tracción' porque la Creación no logra superar a la Destrucción de forma contundente debido al techo en la producción industrial.
La "Presión" del segundo trimestre 2025
Para el cierre (T2 2025), la desocupación bajó levemente al 7,6%, pero apareció un fenómeno preocupante: los Ocupados Demandantes subieron al 17,1%.
Casi 2 de cada 10 personas que tienen trabajo están buscando activamente otro. Esto suele ocurrir cuando el salario real no alcanza o cuando el empleo actual es percibido como inestable.
Este cruce es clave porque la Subocupación suele actuar como un "amortiguador": cuando la industria (IPI) cae, muchas veces el empleo no desaparece de golpe, sino que se precariza o reduce en horas, alimentando la subocupación.
Correlación Inversa (Efecto Refugio): En el T2 2024, mientras el índice industrial bajaba a 98,8, la subocupación trepaba a 115,7. Esto sugiere que la crisis industrial inicial no destruyó todos los puestos, sino que los "achicó" (menos horas trabajadas).
La Anomalía del T1 2025: Es el único período donde ambos bajan. Esto es estadísticamente preocupante, ya que cuando el IPI baja y la subocupación también, suele significar que esos trabajadores subempleados pasaron directamente a la desocupación abierta (que, como vimos antes, saltó al 7,9% en ese mismo trimestre).
Inestabilidad Final: Para el T2 2025, mientras que la industria muestra un repunte marginal (+0,4%), la subocupación vuelve a crecer de manera exponencial (+15% trimestral). Esto indica que la "recuperación" productiva no está mejorando la calidad del empleo; al contrario, se está sosteniendo sobre un mercado laboral con mayores niveles de fragilidad y precarización horaria.
Calidad del Empleo: El Salto de la Informalidad
Evolución de la Tasa de Informalidad General
|
Período |
Tasa de Informalidad (%) |
Tendencia |
|
4° trim 2023 |
41,4 |
Punto de partida. |
|
1° trim 2024 |
40,8 |
Leve baja inicial. |
|
2° trim 2024 |
41,6 |
Comienzo del ascenso. |
|
3° trim 2024 |
42,6 |
Pico máximo de informalidad. |
|
4° trim 2024 |
42 |
Leve corrección, pero 0,6 p.p. arriba del año anterior. |
Dato central: La informalidad trepó al 42,6% (3T 2024).
Foco en sectores: la informalidad en mujeres jóvenes (59,7%) es casi 18 puntos superior al promedio general, marcando una brecha estructural grave.
Aunque la industria mostró una recuperación hacia finales de 2024, el mercado laboral respondió con un cambio de composición: bajó la desocupación abierta (como vimos en el cuadro anterior), pero a costa de un aumento en la informalidad, especialmente en los sectores más jóvenes.
XIV. Evolución de las modalidades de contratación temporal
El análisis de la composición del empleo según modalidad contractual permite observar algunos rasgos de la estructura del mercado de trabajo y, en particular, el peso relativo de las formas de contratación más flexibles o transitorias. En este caso, se analizan dos categorías específicas: contratos de duración determinada y personal contratado a través de agencias.
En el cuarto trimestre de 2023: los trabajadores con contrato de duración determinada representaban 4,2% del total del empleo, mientras que el personal de agencia alcanzaba 0,7%.
Durante el primer trimestre de 2024: la proporción de contratos de duración determinada se reduce levemente a 4,1%, mientras que el personal de agencia cae a 0,5%. Este descenso puede interpretarse en el marco del proceso de ajuste económico observado durante los primeros meses del año, en el que muchas empresas tienden a reducir la contratación de trabajadores temporales.
|
TRIMESTRE |
DURACIÓN DETERMINADA |
PERSONAL DE AGENCIA |
|
4T 2023 |
4,2 |
0,7 |
|
1T 2024 |
4,1 |
0,5 |
|
2T 2024 |
4,7 |
0,3 |
|
3T 2024 |
4,9 |
0,4 |
|
4T 2024 |
4,8 |
0,5 |
|
1T 2025 |
4,8 |
0,5 |
|
2T 2025 |
4,8 |
0,5 |
|
3T 2025 |
4,8 |
0,5 |
|
4T 2025 |
4,8 |
0,5 |
La Tesis: Las empresas no apostaron por empleo estable. El pico de 5,3% en flexibilidad (3T 2024 y 1T 2025) explica que la reactivación se dio bajo modalidades de "prueba" o transitorias.
Explica que, ante la volatilidad de la producción industrial, la flexibilidad fue la herramienta de ajuste de las empresas.
- Evolución de los niveles de flexibilidad laboral
Con el objetivo de observar de manera sintética la presencia de modalidades contractuales flexibles dentro del mercado de trabajo, se construyó un indicador agregado de flexibilidad laboral total, que integra las categorías de contratos de duración determinada y personal contratado a través de agencias. Este indicador permite analizar la evolución de estas formas de empleo a lo largo del período y evaluar su peso relativo dentro de la estructura ocupacional.
En el cuarto trimestre de 2023, el nivel de flexibilidad laboral se ubicaba en 4,9%, lo que indica que cerca de cinco de cada cien trabajadores se encontraban bajo alguna de estas modalidades contractuales. Este valor constituye el punto de referencia inicial de la serie.
Primer trimestre de 2024: leve reducción hasta 4,6%, reflejando una disminución transitoria en la utilización de estas formas de contratación. Este comportamiento puede interpretarse en el marco del proceso de ajuste económico observado en ese período, cuando muchas empresas tienden a reducir primero las modalidades más inestables de empleo.
Segundo trimestre de 2024, flexibilidad vuelve a incrementarse hasta 5,0%, y continúa aumentando en el tercer trimestre de 2024, cuando alcanza 5,3%, el valor más alto de toda la serie
Durante el resto de 2025, la flexibilidad laboral muestra leves fluctuaciones. En el segundo trimestre desciende a 4,9%, para luego incrementarse nuevamente a 5,1% en el tercer trimestre y volver a 4,9% en el cuarto trimestre del año. Estas variaciones reflejan ajustes menores dentro de una tendencia general de estabilidad en torno al 5% del total del empleo.
IPC vs. Salario Real (Dic-23 / Dic-25)
La "Mandíbula" de la Inflación (Fase de Apertura):
Entre diciembre 2023 y abril 2024, se observa una apertura violenta de la brecha. El IPC salta a niveles cercanos a 160, mientras el salario real cae por debajo de su base 100.
Este es el periodo de máxima erosión del poder adquisitivo, que coincide con el piso de producción industrial (IPI) que vimos antes.
La Fase de "Paralelismo" Inercial: A partir de mayo 2024, las dos líneas dejan de alejarse y empiezan a moverse en la misma dirección. Esto indica que, aunque la inflación no se detuvo (llegando a 286,2 en diciembre 2025), los salarios lograron capturar parte de esa inercia para no seguir perdiendo terreno, cerrando en 118,7.
El Cierre 2025 (La Fatiga del Salario): Notá que en el último trimestre de 2025 (octubre-diciembre), la línea roja del salario real muestra un leve quiebre hacia abajo. Esto es una señal de alerta: la aceleración de precios del final del año volvió a superar a los acuerdos salariales, terminando el periodo con una pérdida de dinamismo en el consumo.
Aunque el salario real creció un 18,7% respecto a su base, la magnitud nominal de la inflación (acumulado de 286,2%) generó una incertidumbre que impidió un volcado masivo de ese ingreso al consumo industrial, limitando la tracción sobre la producción.
Análisis de Convergencia y Divergencia (Cruce de 3 Variables)
Se observa cómo el IPI Manuf (línea verde) y el Salario Real (línea roja) caen en paralelo mientras el IPC (línea azul) se dispara.
Esta es la fase de mayor impacto recesivo: la licuación salarial desplomó el consumo, obligando a la industria a frenar su producción
La Reactivación "Descalzada" (2do Semestre 2024): A partir de mediados de 2024, el IPI inicia una recuperación vertical muy agresiva. Es interesante notar que la industria reaccionó más rápido que el salario real. Las empresas empezaron a producir más antes de que el bolsillo de la gente se recuperara del todo, posiblemente por una recomposición de stocks o expectativas.
La Paradoja del 2025 (Divergencia Final): En 2025, el Salario Real sigue subiendo lentamente hasta los 118,7 puntos, pero el IPI Manuf se "ameseta" y empieza a caer.
El gráfico demuestra que el freno industrial de 2025 no es por falta de demanda (ya que el salario siguió mejorando), sino por los factores de oferta que analizamos antes: sectores trabajando al tope de su capacidad (como Refinación al 87,1%) y otros en crisis estructural que no logran arrancar.
Conclusiones: reforma laboral, estructura productiva y mercado de trabajo
- El problema central del empleo es productivo, no regulatorio
La evidencia presentada a lo largo del informe muestra que la dinámica del empleo registrado se encuentra estrechamente vinculada con la evolución de la actividad industrial.
El análisis comparado entre el Índice de Producción Industrial (IPI) y la creación y destrucción de empleo muestra que los períodos de mayor dinamismo industrial coinciden con mejoras en el mercado laboral. Por el contrario, las fases de ajuste productivo se traducen en una mayor destrucción de empleo.
Durante el primer semestre de 2024, por ejemplo, la destrucción de empleo superó ampliamente a la creación de puestos de trabajo, generando pérdidas netas de 73.456 empleos en el primer trimestre y 59.308 en el segundo. Recién hacia el cuarto trimestre de 2024 se observa una recuperación del saldo laboral, con 27.002 empleos netos positivos, en paralelo con la mejora del nivel de actividad industrial.
Estos resultados sugieren que el problema central del mercado laboral argentino no reside en la regulación del trabajo, sino en la debilidad estructural del aparato productivo.
Desde una perspectiva desarrollista, el empleo no puede expandirse de manera sostenida sin un proceso paralelo de expansión de la producción y de la inversión industrial.
- El debate sobre el “costo laboral” simplifica el problema del empleo
Uno de los argumentos centrales utilizados para justificar la reforma laboral es el supuesto elevado costo del trabajo. Sin embargo, el análisis de salarios, inflación y consumo muestra una dinámica diferente.
Durante el período analizado, los salarios reales han quedado rezagados frente a la inflación, lo que implica una reducción del poder adquisitivo del trabajo. A pesar de ello, el consumo muestra una recuperación moderada, pasando de 80,6 puntos en el primer trimestre de 2024 a 84,6 en el segundo trimestre de 2025.
Esto sugiere que el problema del empleo no puede explicarse únicamente por los costos laborales. En economías con fuerte orientación al mercado interno, el salario cumple también una función esencial como motor de la demanda agregada.
Reducir el debate laboral al costo del trabajo implica desconocer su rol como factor dinamizador del mercado interno y de la producción.
- Rentabilidad y estructura productiva
Otro aspecto frecuentemente omitido en el debate laboral es la evolución de las tasas de rentabilidad empresaria. En muchos sectores, la dinámica del empleo responde más a decisiones de inversión, productividad y rentabilidad que a la regulación laboral.
Las empresas ajustan su dotación de trabajadores en función de las expectativas de crecimiento, el nivel de demanda y la rentabilidad esperada. En este sentido, la evidencia muestra que la destrucción de empleo registrada en 2024 estuvo asociada a un proceso de ajuste macroeconómico y reacomodamiento productivo, más que a cambios en la normativa laboral.
Por lo tanto, una discusión estructural sobre el empleo debería incorporar también el análisis de la distribución de la renta entre capital y trabajo, así como las estrategias empresariales de inversión.
- Tecnificación del trabajo y productividad
Desde nuestra perspectiva, la relación entre capital y trabajo no debe pensarse únicamente en términos de flexibilización laboral, sino también en términos de productividad y tecnificación de la fuerza de trabajo.
Las experiencias históricas de desarrollo industrial muestran que la expansión del empleo de calidad está asociada a procesos de:
Incorporación tecnológica,
Capacitación laboral,
Mejora de la productividad.
En este sentido, el fortalecimiento del sistema productivo requiere políticas de formación y tecnificación de la clase trabajadora, orientadas a mejorar la relación entre producción y empleo.
- La financiarización y la desvinculación entre industria y empleo
Otro factor estructural que condiciona la dinámica del mercado de trabajo es la creciente desvinculación entre el sistema financiero y el aparato productivo.
Cuando la rentabilidad del capital se orienta principalmente hacia actividades financieras, la inversión productiva tiende a reducirse, afectando la capacidad de la economía para generar empleo.
Desde una perspectiva desarrollista, la consolidación de un mercado de trabajo dinámico requiere reorientar los flujos de capital hacia la producción, fortaleciendo el entramado industrial y tecnológico.
- La reforma laboral como institucionalización de la precariedad
Finalmente, el análisis de la estructura de precarización del empleo muestra que el mercado laboral argentino ya presenta niveles significativos de flexibilidad.
Los datos elaborados en este informe muestran que:
La informalidad alcanzo 19,7%,
La subocupación 8,17%,
Los contratos temporales 5,03%,
La rotación laboral 1,81%.
Estos indicadores muestran que el mercado laboral ya funciona con mecanismos significativos de flexibilidad y ajuste.
En este contexto, la reforma laboral corre el riesgo de consolidar un proceso de institucionalización de la precariedad, sin abordar las causas estructurales que limitan la creación de empleo.
Más que una estrategia de modernización productiva, una reforma centrada exclusivamente en la flexibilización del trabajo podría profundizar la fragilidad del mercado laboral y la debilidad del aparato productivo local.
Conclusiones: reforma laboral, estructura productiva y mercado de trabajo. La evidencia presentada en este informe sugiere que el debate sobre el empleo en Argentina requiere una perspectiva más amplia que integre producción, mercado interno y estructura productiva.
Con lo cual entendemos que la expansión del empleo depende fundamentalmente de la capacidad de la economía para desarrollar su aparato productivo, fortalecer la industria y ampliar el mercado interno.
En este marco, la discusión sobre la regulación laboral debería inscribirse dentro de una estrategia integral de desarrollo, orientada a equilibrar crecimiento económico, productividad y calidad del empleo.
Reflexión final
La evidencia presentada a lo largo de este informe sugiere que las tensiones actuales del mercado de trabajo argentino no pueden explicarse únicamente a partir de la regulación laboral. Los datos muestran que la dinámica del empleo registrado, la destrucción y creación de puestos de trabajo, así como los niveles de precarización laboral, se encuentran estrechamente vinculados con la evolución de la actividad productiva, la inversión y el comportamiento del mercado interno.
En este sentido, una reforma laboral orientada exclusivamente a flexibilizar las relaciones de trabajo corre el riesgo de abordar de manera parcial un problema que tiene raíces estructurales más profundas. La experiencia comparada y la evidencia empírica analizada indican que la expansión sostenida del empleo depende fundamentalmente del fortalecimiento del aparato productivo, la expansión de la actividad industrial y la consolidación de un mercado interno dinámico.
Desde una perspectiva desarrollista, el desafío central no consiste únicamente en modificar las reglas del mercado laboral, sino en construir un equilibrio virtuoso entre producción, inversión, productividad y empleo, capaz de sostener un proceso de crecimiento económico con mayor estabilidad y calidad en las relaciones laborales.
En este marco, el debate sobre el futuro del trabajo en Argentina debería orientarse hacia estrategias que articulen el desarrollo productivo con la generación de empleo de calidad, evitando que la modernización del sistema económico se traduzca en una profundización de la precariedad laboral o en un debilitamiento del entramado productivo nacional.






